Profesor de ELE en apuros

Reflexiones, miedos, dudas, aciertos y desaciertos de un profesor de Español como Lengua Extranjera (ELE), interesado por la aplicación de las TIC y las técnicas teatrales a la educación, la literatura, el cine y el concepto de competencia intercultural.

lunes, 14 de septiembre de 2009

"La ola" Vs. "Mentiras y gordas"

Este fin de semana he visto dos películas que han sido como la noche y el día. Una de ellas, al llegar el final, me ha dejado muy impresionado, mientras que, al terminar la otra, me entraban ganas de pedirle a la encargada del videoclub que me devolviera el dinero. Para quienes todavía no saben cuál de las dos películas que aparecen en el título de esta entrada es la que me ha gustado y cuál la que me ha defraudado, a continuación lo aclaro: vale la pena pagar por alquilar el DVD de La ola, pero gastaros el dinero en lo que más os apetezca antes que en el alquiler de Mentiras y gordas. Lo mejor de todo ha sido descubrir que una de las guionistas de esta última es nuestra ministras de cultura, lo que me lleva a preguntarme en manos de quién está puesto el Ministerio de Cultura de este país.

Probablemente el principal problema haya sido ver las dos películas el mismo fin de semana. De lo contrario, es posible que no fuera tan crítico con Mentiras y gordas, pero es que realmente la diferencia ha sido excesiva. Y creo que merece la pena reseñarlas juntas porque ambas tienen como protagonistas a jóvenes, aunque la juventud sólo sea el tema principal de la segunda.

En pocas palabras, La ola cuenta el experimento de un profesor de instituto con sus alumnos para demostrarles que hoy en día puede volver a instaurarse una dictadura en Alemania. El experimento se le escapa de las manos y hasta aquí puedo contar. En el caso de Mentiras y gordas el resumen es incluso más escueto: ralla de coca por aquí, pastilla por allá, música chunta-chunta y unos cuantos polvos. Vale, quizás esté exagerando un poco, pero cuando llega el final la sensación es "¿y eso es todo?". Porque para lo que cuenta, se podrían haber ahorrado la película. Y no porque no tenga líneas argumentales interesantes, como la definición de la identidad sexual de algunos de los protagonistas o la falta de expectativas de la juventud o el mundo de las drogas. Pero tal y como se desarrollan estos argumentos -de forma tópica y esperable-, la película resulta una gran decepción. Quizás se pueda argumentar en mi contra que el objetivo de la película es que el espectador se quede con esa sensación de vacío o indiferencia -para de esta forma reflejar lo que pueden sentir algunos de los personajes-, pero en mi opinión se podría haber hecho con un poco más de arte y gracia. En resumen, la película se queda en una muy floja revisión de Historias del Kronen, pero teniendo a la siguiente generación como protagonista.

Por el contrario, La ola plantea un argumento interesante y lo desarrolla con brillantez. El experimento que intenta llevar a cabo el profesor protagonista capta la atención del espectador desde el primer momento y la forma en que progresivamente va introduciendo nuevos elementos en su clase para crear un contexto autárquico resulta apasionante, al mismo tiempo que trágico, puesto que el espectador puede poco a poco imaginarse que el final no va a ser feliz. Sin embargo, a diferencia de en Mentiras y gordas, en La ola la expectativa por conocer qué ocurrirá no para de crecer, paralelamente a la inquietud interior que hace que el espectador se cuestione a sí mismo sobre los aspectos que se van planteando. ¿Qué tiene de buena y qué tiene de mala la nueva forma de llevar la clase por parte del profesor? Porque lo mejor del experimento es que, pese al desarrollo que toman los acontecimientos, algunos de los cambios introducidos por el profesor, sin lugar a dudas, tienen efectos muy positivos.

En otras palabras, cine que hace preguntas, aunque no encuentre todas las respuestas. Cine que también habla de esa juventud perdida en medio de la vida, sin saber hacia donde avanzar, que encuentra otra salida fácil, en este caso, un líder. En definitiva, el mismo fondo que el de Mentiras y gordas. Pero si hay algo que convierta al arte en arte es la forma. Y en ese punto, las dos películas son, sin ánimo de ofender, incomparables.

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miércoles, 24 de junio de 2009

La generación "ni-ni" (ni estudia ni trabaja)

Hace unos días apareció un interesante artículo en El País sobre la generación joven a la que se aludía como la generación ni-ni (ni estudia ni trabaja). En aquel momento decidí compartir el link en Facebook y en Twitter pero, tras ver que en Facebook se ha creado un interesante debate sobre el tema, he pensado colgarlo también aquí, con los comentarios de Facebook, por si el debate continúa a través de comentarios a esta entrada.

Comentarios en Facebook:
  • Aida: Muy interesante.
  • Marisa: A mi me ha encantado el articulo porque me ha hecho mucha gracia el nombrecito de marras... hasta complejo me va a entrar porque, por lo visto, yo no pertenezco a ninguna generacion... la mia va a ser 'la generacion de na de na'...
  • Boris: Vamos... que los peores de la historia seremos nosotros, no? bueno... habrá que estudiar por qué somos tan conformistas, no? Igual nos han estado poniendo la vida fácil.
  • Unai: Interesante el tema, Guillermo. Pero no tan interesante el artículo.
    A mí me parece que no clarifica mucho las cosas, más bien tira de topicazos y frases hechas. No me parece de recibo mezclar la actitud de unos jóvenes y la de otros.
    No es lo mismo el que vive en casa de sus padres hasta los 30 y tantos porque las cosas están difíciles, pero así todo ahorra, se labra un futuro... que el que vive en casa de su padres hasta los 30 y tantos (o más), porque vive de lujo y no tiene por qué luchar.
    A mí me parece que el artículo no hace demasiada distinción, y creo que debería.
  • Yo mismo: Vaya, me alegro de que haya generado tanto comentario el link.
    Marisa: Tu generación seguro que tiene nombre, a mí me suena que sois la generación X, aunque no sé a qué viene la X. :-)
    Boris: estoy contigo. Somos una generación que ha tenido muy pocos sobresaltos, en comparación con las anteriores.
    Unai: No estoy del todo de acuerdo contigo. No creo que el artículo use tantos tópicos, sino generalizaciones imprescindibles para poder analizar a una generación, que en sí ya de por sí es una generalización. Quizás uno de los grandes tópicos sea el del conformismo, el pragmatismo y la ausencia de ilusión y utopía en nuestra generación, pero sinceramente creo que tiene poco de tópico. Creo que somos la generación más asentada en el pensamiento dominante y menos crítica de las últimas. Esto no quiere decir que no haya jóvenes implicados en movimientos sociales de todo tipo, pero el número es mínimo y, en general, la conciencia socio-política crítica es muy pobre.
  • Unai: Es que, de hecho, no se puede etiquetar a una generación, y menos de esa manera. ¿A cuántos conocemos que sí estudian y sí trabajan? Yo a muchos/as, desde luego.
    El artículo confunde el culo con las témporas. Resulta que el contexto socioeconómico que vivimos es adverso, por tanto, vienen a decir que los jóvenes se desmotivan y no luchan por nada.
    Tampoco existen las razones que tenían nuestros padres para luchar. No existe un factor cultural tan represivo. Pero es que, al mismo tiempo, el contexto al que me refería antes es muy difícil de cambiar. Estamos hablando del capitalismo económico (precariedad laboral, precio de la vivienda elevadísimo...) y cambiar eso no nos compete sólo a los jóvenes. Luego salen unos cuantos "adultos" y dicen que los jóvenes no luchan. Claro. Y se amparan en esa "nueva" casta de chavales que baten el record de vagancia y de irresponsabilidad, desesperando a sus padres, y tocándonos las narices un poco a los profesores.
  • Aida: Yo creo q el artículo sí q dice algunas cosas interesantes, aunque no nos guste leerlas o no nos sintamos identificados/as. Y es imprescindible generalizar, no podemos hablar caso por caso de cada jóven...
    Yo creo q es cierto que somos una generación que se moviliza poco, un tanto apática, que no hemos vivido en nuestras carnes situaciones ante las que movilizarnos colectivamente porque hemos tenido una situación de seguridad y necesidades cubiertas sin precedentes. Somos una generación individualista (no en su sentido negativo, que tal vez también, sino en su sentido literal).
    Sin embargo, esto no quiere decir que no se nos presente un contexto político, económico, cultural y social en el que es necesaria mucha reivindicación, movilización y cambio. Pero la coyuntura económica de "crisis" y precariedad en la que estamos nos nubla un poco la vista...
  • Marisa: Pues mira, no se si 'X', 'Y' o 'Z', pero si te has leido el articulo que precisamente viene hoy en El Pais sobre la gente que como yo estamos cerca de los 40 y que somos 'demasiado viejos' en el mercado laboral (encima con discriminacion laboral y todo)... ya no se si lo mio es generacional, coyuntural o de que :) O sea, que despues de tanta lectura... ya no se ni lo que soy, vamos. Quizas la 'Generacion ?' Y me imagino que aqui se puede aplicar lo unico que saque en claro de mis clases de estadistica: que la correlacion no implica causacion, aunque haya correlaciones notorias y destacables entre determinadas variables... no se puede generalizar, tampoco se puede ir caso por caso... pero la verdad es que, basado en lo que veo con mis hermanos (todos profesores)... vale que les ha tocado vivir en un momento complicado, pero algun@s alumnit@s se aprovechan y son de un autocomplaciente que te pasas... menos mal que luego hay gente como tu para contrarrestar ;)
  • Yo mismo: Yo sigo pensando que el artículo es bastante acertado en sus apreciaciones, más allá de la denominación que ha dado a nuestra generación. Creo que la situación económica es muy grave pero eso no es excusa para no actuar y los jóvenes, en particular, deberíamos ser la vanguardia de cualquier movimiento social contra ese capitalismo galopante que nos ha llevado a la situación actual. Y desde luego, creo que existen mil situaciones tan graves como otras del pasado por las que luchar: precariedad laboral, ecología, interculturalidad e integración (que no asimilación) de los ciudadanos inmigrantes, igualdad, ayuda al desarrollo... De todas formas, me da la sensación de que la base del debate que hemos ido creando está más bien en la problemática de generalizar con una generación. En mi opinión, el problema es el mismo concepto de "generación", muy desusado ya en ámbitos como la teoría literaria, pero que en la sociología y en el imaginario popular sigue usándose con normalidad. Cualquier artículo, libro, etc. que intente hablar sobre las características de una generación tendrá que generalizar debido al concepto mismo de "generación".

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